MOMENTOS DE CINE

 

Drácula de Bram Stoker (Bram Stoker's Dracula, 1992)

Momento con Gary Oldman y Winona Ryder

 

 

 

 

 

 

 


En la escena en la cual Drácula (como Príncipe Vlad) y Mina visitan el cinematógrafo en el Londres de finales del siglo XIX, hay varios momentos en los que destaca la pluralidad de significados de la imagen. En primer lugar, y como comentario general, parece necesario señalar que tanto Drácula como el Cine son dos invenciones que nacen con el final de siglo, y que podemos ver simultáneamente en la secuencia. En ambos mitos hay tanto una fachada caballeresca como un trasfondo erótico (hay un momento de la proyección en que se ve a una mujer desnuda; y Drácula, en alguna de sus transformaciones en bestia aparece practicando el sexo con Lucy).

 

La única que puede romper esa imagen mítica del vampiro y convertirlo en lo que realmente es (un ser que vive por amor) es Mina. Por esta razón, los primeros fotogramas del Príncipe Vlad paseando por Londres se muestran con una cadencia propia del cine mudo (con el sonido del proyector de fondo); justo hasta que aparece su amada, Mina, que es cuando la imagen vuelve a recuperar su velocidad normal y el sonido vulva a ser real. El personaje interpretado por Winona Ryder siente una inexplicable atracción hacia ese príncipe; no sabe que fue su amante varios siglos atrás, y que él está precisamente ahí por esa razón.

 

“He recorrido océanos de tiempo por ti” le dice Drácula a su amada. Desde la leyenda que aparece al principio del filme hasta finales del siglo XIX han pasado casi quinientos años. Cuando el Príncipe le habla a Mina de cómo perdió “a su mujer años atrás”, en ésta aparece un sentimiento de familiaridad, que se manifiesta continuando la historia que su apuesto compañero le narra. Una leyenda que justifica el título de la película (…de Bram Stocker) ya que ésta profundiza en el pasado del personaje creado por el escritor británico y justifica sus actos. Lo más poético del conjunto es que todo aquello que mueve al vampiro está relacionado el amor y el sentimiento de venganza causado por éste. Es una historia épica en la cual un héroe lucha por vengar la muerte de su amada. La diferencia es que en esta ocasión el malvado es Dios, y por tanto, para luchar contra él era necesaria una transformación: la del hombre en vampiro.

 

Por otra parte, Francis Ford Coppola juega continuamente con el acto de la mirada. Hay un ejemplo claro en lo que se refiere a Drácula. Como sabemos, éste se puede convertir en cualquiera de las bestias, a las que domina (lobos, perros, murciélagos, ratas, etc.). En un momento ya comentado, durante la transformación en lobo, Drácula realiza el acto sexual con Lucy. Cuando Mina se acerca a ver qué pasa, éste le dice: “No me mires”. Y Mina ni siquiera se da cuenta de lo que pasa. Sin embargo, cuando Drácula aparece como Príncipe Vlad, dice a su amada “Mírame ahora”, y ésta entonces ya no puede desprenderse de él.

 

A lo largo de la película cabe destacar la continua presencia de formas elípticas: el cuadro de los amantes, el túnel de tren, las burbujas de absenta, etc. No es casual: la totalidad del filme posee circularidad. La leyenda marca el futuro. El pasado vuelve al presente: Mina renace, Drácula quiere recuperar a su amor,… todo se encuentra encerrado en el círculo del destino. Como corroboración de lo que argumentamos podemos decir que la película finaliza con un travelling de acercamiento al retrato elíptico de los amantes. Pero no cualquier travelling, sino uno que se desplaza girando sobre su propio eje, es decir, circularmente.

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